El relato en primera persona de dos tucumanos a punto de morir ahogados

Publicado el: 9 febrero, 2018

Ninguno de los dos será el mismo. Los tucumanos Marina Alvarez y Gustavo Brunet vivieron una auténtica y peligrosa odisea: durante casi una hora sintieron que morirían ahogados en las aguas de la Playa Do Forte, en Natal, en la zona norte de Brasil. Ambos protagonizaron un hecho que marcará el antes y el después de sus vidas. Lo describieron en su portal de Facebook como “La hora en el mar más larga de nuestras vidas” y consiguió rápida repercusión por el dramático relato del incidente.

Hoy puede ser un gran día! Así lo vivimos, así lo creemos. Estoy contando esta experiencia para que no le ocurra a nadie más, o por lo menos lo evite. Ayer a la mañana, decidimos con mi marido Gusty, recorrer otra playa, pues donde estamos alojados (Ponta Negra-Natal) las olas son bastante bravas y buscábamos tranquilidad. Así leyendo nos encontramos con una Playa llamada Do Forte, caracterizada por poseer piscinas naturales qué se forman cuando el mar rompe contra un murallón inmenso de piedras“, dice  Marina  en su perfil de Facebook.

Recorrieron la playa luego de interactuar con un matrimonio de brasileños “En una mesa de bar se inició espontáneamente conversación con dos brasileros, Saúl nacido en Natal y Dani de Rio de Janeiro. Una hermosa charla, intercambio de teléfonos, y el incentivo constante de que conozcan las maravillas naturales que Argentina posee“.

El relato continúa en detalle acerca de lo que decidieron hacer a continuación.

Habíamos programado un último chapuzón, para luego ir al súper. La belleza de este lugar es mágica, las piscinas naturales tranquilas, caminas (pues haces pie) todo el trayecto, si bien veíamos romper las olas, decidimos acercarnos aún más, habíamos visualizado a otros turistas subir hasta las piedras y bajar sin ningún problema. Sin darnos cuenta ya estábamos sobre las piedras. Decidimos alejarnos pues considerábamos el peligro de golpearnos. De a poco intentábamos volver pero el agua nos llevaba hacia el costado, rodeando las piedras. En un momento, deje de hacer pie y le dije a ‘Gusty’ ‘volvamos, esto ya no me gusta’. El accedió e intentamos nadar para regresar, pero el mar nos ganó, nos llevó a la boca de entrada al mar, donde no hay piedras, donde está el ingreso del agua. En segundos el agua nos chupó por debajo. Cuando abrimos los ojos estábamos separados y muchos metros detrás de las rocas“, continuó detallando la mujer.

Ahí nos dimos cuenta de lo que estaba pasando, ya muy lejos de la costa, la desesperación del ser conscientes de lo que ocurría nos iba ganando, intentamos flotar y tranquilizarnos, las olas nos tapaban constantemente, cada vez que tenia fuerzas saltaba y gritaba pidiendo auxilio y agitando los brazos. Y Dios nos enseña siempre que es grande y está presente siempre. Nuestro amigo Saúl nos estaba mirando y se dio cuenta de que el mar nos llevo lejos, automáticamente llamó a los bomberos, pero también pidió ayuda a los vendedores del lugar, ya que no hay guardavidas para cada playa. Ya habían pasado 10 minutos de sobrevivir solos, dándonos fuerza, sin poder tomarnos de la mano porque el agua nos separaba (10 minutos que para nosotros fueron eternidad). Tu cabeza piensa en mil cosas y en la primera que pensamos fue ‘vamos a salir de esto… ¡Deseamos tanto un hijo!’“, indica el emocionado relato.

Debido a que en el lugar no había bañeros que se desempeñaran fueron seis las personas que acudieron a su rescate. Uno de ellos debió improvisar para poder salvarlos“Vimos que se acercaba alguien, era un vendedor con dos tapas de conservadora, Saúl le avisó a este chico, quien no dudó en saltar al mar para socorrernos, ponerse en peligro para ayudar a desconocidos. Nuestro ángel Juan Pablo nos tranquilizó, hizo que nos tomáramos de las planchas de telgopor y nos daba aliento y confianza para seguir en la lucha. Pero el mar seguía su batalla, ya estábamos cansados y ahora temíamos por la vida de Juan Pablo también. Tres guardavidas llegaron media hora después, solos nadando, con dos flotadores salvavidas. Todavía no llegaba el gomón y la fuerza del mar seguía haciéndose sentir“.

Después de la espera, para ser exactos una hora después, llegó el gomón, el cual era muy pequeño y solo entrabamos cuatro personas, y ahora eramos ocho en total (‘Gusty’, Juan Pablo, tres guardavidas y otros dos más que manejaban el motor del gomón y yo). Hicimos un trecho, el agua entraba y tuvimos que bajar para sacar el agua, la desesperación era tremenda. Nos subimos de nuevo y lentamente continuamos viaje, los pobres guardavidas ya estaban cansados y acalambrados. Ya estando más cerca el motor dejó de andar. Así que quedó remar, con la marea baja y más cerca de la costa, todos los guardiavidas decidieron nadar mientras remábamos desde el bote“.

El momento cúlmine del incidente se registró luego de ser rescatados cuando el matrimonio se abrazo junto a sus amigos, tal como muestra la publicación.

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