La Justicia de Estados Unidos ordenó el embargo de U$S210 millones contra Argentina por el incumplimiento de deuda soberana tras la crisis de 2001. La decisión fue tomada por la jueza Loretta Preska y también incluye el bloqueo de otros U$S100 millones hasta que dos grupos de acreedores, Attestor Master y Bainbridge Fund, finalicen su reclamo. Los fondos embargados están depositados en cuentas de la Reserva Federal de Nueva York, Alemania y Suiza.
El consultor Sebastián Maril, especialista en juicios contra Argentina, explicó en su cuenta de X que la jueza aprobó el embargo de U$S210 millones de los bonos Brady y congeló U$S100 millones adicionales. Esto ocurre pocos días después de que se ejecutara otra garantía por U$S325 millones en el caso Cupón PBI Londres.
El fallo de la jueza Preska se dio luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazara la apelación de los abogados argentinos, que intentaban impedir que los acreedores tomaran posesión de estos activos. La orden permite a los fondos que demandaron a Argentina, conocidos como “fondos buitre”, quedarse con el dinero embargado.
Estos embargos están relacionados con los bonos Brady, un mecanismo de reestructuración de deuda implementado en los años 90. En ese entonces, Argentina convirtió su deuda con bancos comerciales en bonos respaldados por el Tesoro de Estados Unidos, como parte de un acuerdo que exigía ajustes fiscales para generar confianza en los mercados. Ahora, esos mismos bonos están siendo utilizados por los acreedores para reclamar el pago de la deuda.
La condena original contra Argentina fue de U$S477 millones y fue ratificada en agosto por la Cámara de Apelaciones de Nueva York. Con esta decisión, los acreedores continúan avanzando en el cobro de sus demandas contra el país.